El origen de nuestro obrador y pastelería se remonta a los años 50, cuando Saul Sainz llega a Madrid y decide embarcarse en la aventura de poner en marcha un obrador de pastelería con despacho al público.

 

Los inicios se sitúan en un pequeño local cerca de la calle Arturo Soria y con Saul repartiendo la bollería recíen hecha a la clientela del barrio.

 

Con mucho trabajo e ilusión el negocio fue creciendo, siempre rodeándose de buenos profesionales y primando la calidad y buen hacer en sus productos tan artesanos y respetando sus recetas tradicionales.

 

 

 

Nuestro deseo ha sido siempre satisfacer las demandas de nuestra clientela, a la que nos debemos enteramente y por la que sentimos tanto agradecimientos por permitirnos ser parte de sus reuniones familiares, reuniones de empresas, celebraciones, etc.

 

Nos gustaría seguir contando con su confianza y continuar formando parte de la historia de esta ciudad a la que tanto queremos.